[RMSTG0309]
0309
Plaza Corregidor Zañartu
Barrio Esmeralda 1945

“Así puede ocurrir que apertura niveladora de la calle nos devuelva a la exacta dimensión de nuestra humanidad desnuda, sin trámites razonadores, sin jerarquías ni distinciones; que repentinamente nos revele nuestra condición de humanidad imprevisible en nuestra relación con los otros: expuesta a los otros en nuestra transitoriedad”.

Al costado sur del rio Mapocho nace Las Ramadas, hoy Calle Esmeralda, que sale al encuentro de calle Miraflores con el parque forestal para morir tres cuadras más allá, en 21 de mayo. Si bien, desconocemos con exactitud el nacimiento de esta calle, podemos señalar que Las Ramadas, tras configurarse el límite y centro de la ciudad, se transformó en un elemento ordenador y vinculante con los exteriores, tanto con el borde del río Mapocho, como con los primeros pronunciamientos de la vida barrial.

“En las primeras décadas del siglo XVII la población española de alta y mediana categoría se concentraba en su parte central. Ello significa decir que por el norte aquella población llegaba hasta la actual calle Rosas y Esmeralda en la parte flanqueada por el convento de Santo Domingo; por el sur hasta la calle de las Agustinas, donde ponía límites al monasterio e iglesia de este nombre y el Mac Iver, donde otros conventos la Merced y Santa Clara de la Cañada, ponían fin a la ciudad y, por el Occidente, era la actual calle Bandera hasta donde alcanzaban con sus muros el citado monasterio de las Agustinas y el colegio San Miguel de la Compañía de Jesús”.

Cabe señalar que el empedrado de la ciudad hacia 1659, tampoco contempló la calle Las Ramadas. El primer acuerdo en esta materia se efectuó dado el maltrato que sufrían las calles por los terremotos. Para llevar a cabo el empedrado, existía una fijación de límites, tal como ha ocurrido con otros indicadores, se señala y confirma que el sector principal, no supera a un radio de más de tres o cuatro calles desde la Plaza.

Además, el primer plano científico dibujado por Frezier en 1712, confirma que las calles de norte a sur no superan las ocho, lo que significa que Las Ramadas “por su tortuosidad i su propio nombre no parece haber entrado en la planta primitiva” de la ciudad.

En efecto, es probable que surgiera “después del terremoto que azotó a Santiago en 1730, que causo grandes destrozos materiales, como una consecuencia de la escasez de viviendas”, lo cierto es que dicha calle, se formó en el barrio del basural, que comprendía el sector del mercado central.

a) Origen de su nombre

Todo el terreno del lado norte, comprendía el lecho mismo del río. El historiador Vicuña Mackenna manifestó que el “Mapocho a fuera de temido por sus recios aluviones, fue siempre plebeyo y de aquí su calle de Las Ramadas, con este nombre conocido a causa de las ramadas que el movedizo pobre rio levantaba en el abierto pedregal de su cauce”.

Por su parte, Luis Thayer Ojeda, señala que su nombre se debió a unas ramadas de paja, con sus varas de topear, que existían cerca de su nacimiento. Años más tarde, Sady Zañartu agrega que “la calle entera se animó de cantos y rasgueos y tuvo asiduos clientes en los viejos verdes y mozalbetes, quienes al concertarse para ir a una sandunga, no decían vamos a las chinganas, sino vamos a las ramadas, de donde vino el origen del nombre”.

Es factible, pues tras las guerras de la Independencia y guerras civiles, muchas mujeres abandonadas “levantaron rancho y ramada para subsistir vendiendo tejido y alfarería, comida y chicha, música, baile, alojamiento y…sexo”. Hacia 1814 y 1850 las ramadas de las abandonadas se transformaron en sitios impregnados de ambiente carnavalesco, a este espacio comunitario popular se le llamó “chingana”, donde se tejía en plano de igualdad y con humor festivo, la cultura popular chilena y la identidad histórica del bajo pueblo, parafraseando a Salazar.

Siguiendo con el mismo autor, las ramadas se constituían gracias a la manifestación de la cultura popular campesino-peonal y de la economía de subsistencia de las mujeres de pueblo independientes. Diferenciada totalmente con aquella que dominaba al interior de familias campesinas convencionales donde la figura dominante era el labrador que trabajaba la tierra y el ganado. Por el contrario, en la sociedad popular de los suburbios dominó la figura de la mujer independiente, quien a través de las “ramadas enfiestadas”, se ganó un espacio de subsistencia, incluso en su propio rancho.

“Muchas de ellas llegaron a ser expertas productoras de sidra y de toda variedad de chichas (de uva, de pehuén, de molle, de maqui, de chilca y de mistelas)”

Fue de este modo, como las mujeres del comercio peonal, convirtieron su rancho tanto para jugar y divertirse, los cuales hacia el siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, no tenían puerta, por tanto, los transeúntes entraban para ordenar libremente.

Nace calle Las Ramadas, con humildes casas de quincha y barro, que más tarde se transformarían en alegres y pintorescas residencias.

fuente del texto http://www.plazacorregidor.com/

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foto antigua obtenida desde https://twitter.com/alb0black/