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Teatro Real de calle Compañía 1978.

El “Teatro Real” fue inaugurado a pasos de la Plaza de Armas de Santiago en 1930, época en la que, a pesar de la crisis producida por la desvalorización del salitre a consecuencia de la Primera Guerra Mundial, habían aparecido varias salas de espectáculo en la capital con características de palacios lujosos (“palatinos”), dado el atractivo que había representado en la sociedad chilena la llegada del cine en aquellos años locos del Charleston, de las candilejas y de las películas de Charles Chaplin.
El primero de los fastuosos teatros de este tipo había sido por acá el “Teatro Esmeralda”, que estrenara en 1922. Le siguieron el “Teatro Carrera” en 1926 y el “Teatro Nacional” en 1929.
Al año siguiente, se inaugura junto a la Plaza de Armas el “Teatro Real” en calle Compañía 1034, sobre un antiguo sitio pelado usado para ferias y circos, que llamó la antención del gerente de la Paramount en Chile, el magnate Benito del Villar, quien decidió abrir allí un cine moderno, enorme y elegante. La Paramount ya tenía entonces cuarteles en Chile y levantó un edificio propio cerca del Teatro Municipal, también por iniciativa de don Benito en 1928, quien acababa de regresar desde los Estados Unidos. Fue en ese mismo momento en que se interesó por iniciar su proyecto particular de cine y teatro.

La obra había quedado a cargo de los connotados arquitectos nacionales Fernando Valdivieso Barrios y Fernando de la Cruz, tal como aparece registrado en la fachada del edificio. Según un acta del Consejo de Monumentos Nacionales, sin embargo, en su diseño pudo haber participado también Ricardo Larraín Bravo, otro de los principales configuradores del aspecto que hoy ofrece la capital chilena.

La popularidad de la sala se acrecentó en parte con la destrucción del primer edificio que tuviera el “Teatro Esmeralda”, poco antes de la inauguración. Además el “Real” quedaba situado al lado de la desaparecida casa colonial de los Ossa, donde se levantó después la tienda “Los Gobelinos”, una de las más famosas de Santiago que tampoco existe ya, aunque su edificio original sigue en pie.
Los encuentros abarcaban desde proyección de películas a eventos boxeriles, pasando por obras de teatro, musicales, orquestas y discursos políticos. Era la vida que por entonces tenían esta clase de grandes y espaciosas salas nacionales.
Con capacidad para 1.600 espectadores, probablemente este teatro era el cuarto o quinto más grande del país, pero su estilo arquitectónico lo hacía, sin duda, uno de los más hermosos, con influencias clásicas e incluso arábigas, barrocas, renacentistas españolas y californianas, con sus columnas salomónicas espirales y los dinteles y cornisas sobre sus enormes portales. En el interior, tenía un cielo enorme de aspecto cóncavo y semejante a los techos que simulan la bóveda celeste dentro de los edificios renacentistas. En general, se trataba de muchos elementos de ostentación que eran del gusto de los empresarios de la cinematografía en aquellos años dorados de Hollywood.

fuente texto http://urbatorium.blogspot.com/

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fotos antiguas obtenida desde Fotos Historicas De Chile