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Damas posando en Playa Chica de Cartagena

La zona ha estado poblada desde hace aproximadamente 12000 años. La cultura Bato y Llolleo y posteriormente la Cultura Aconcagua ocuparon sucesivamente esta zona. El territorio donde se emplaza la Comuna de Cartagena, pertenecía al cacique de los aborígenes changos, llamado Huechún, de los denominados hombres de los conchales. En 1542 Pedro de Valdivia, le otorga este territorio como merced de tierra al portugués, Don Antonio Núñez de Fonseca, quien pasa a ser propietario de los territorios del actual puerto de San Antonio y el balneario de Cartagena

Luego, en el año 1611 estas tierras pasaron a Diego Sánchez de Olaisa y a fines del Siglo XVIII fueron vendidas a Juan de Cartagena y Rodríguez como centro de almacenaje bajo el nombre de “Puerto Nuevo de las Bodegas”, lugar en el que hoy se encuentra la caleta San Pedro.

Tras la Independencia de nuestro país, en la segunda década del siglo XIX, la cultura europeizante de la clase ilustrada, se potencia con la integración a la sociedad chilena de británicos, franceses, alemanes, imprimiendo el sello europeo en la característica arquitectura que identifica a los balnearios chilenos. En 1850 Cartagena se perfila como el balneario de Santiago.

Hacia 1890 Cartagena consistía en cuatro fundos: El Peral, Las Encinas, La capellanía y el fundo de los Huidobro. Esta situación hace que en la Nueva Cartagena se levantaran diversos tipos de viviendas. A mediados del siglo XIX comienza a consolidarse esta ciudad, junto a los dispersos ranchos de pescadores. Empiezan a construirse elegantes casas tanto de veraneantes como de vecinos del lugar que habían elegido vivir en Cartagena.

En 1920 Chile se ve invadido por una ola extranjerizante que afecta el ámbito social y cultural, admirando lo intelectual, lo artístico, el título universitario o la profesión liberal y se aspira a tener una vida ligera. Surgen así corrientes intelectuales en que poetas y escritores se reúnen para vivir la bohemia y la aventura. De esta manera, Cartagena fue convirtiéndose poco a poco en un paraíso, equipándose con hoteles, salones de bailes, casinos de juego, parques, servicios de coche, etc.

Atributos como la cercanía, la belleza natural y lo apacible de sus playas, unidos a la estatura social e intelectual de sus vecinos, permitió producir un clima favorable para el desarrollo de múltiples actividades artísticas y culturales. La arquitectura tenía diversas influencias extranjeras, llegando a transformarse en una exclusiva villa con placetas y paseos junto al mar; de Francia se traían Chalet prefabricados; de Inglaterra artefactos sanitarios y otros elementos; y, de Estados Unidos robles para pisos y vigas. Aunque siguen en pie elegantes construcciones, Cartagena ya no alberga a la oligarquía ilustrada del país. Sin embargo, sigue recibiendo la visita de artistas y poetas que han denominado este lugar como las tres “C”, Cartagena Capital Cultural, y la de gente común que, pese a los años transcurridos, aún continúa siendo cautivada por los encantos de esta ciudad.

texto fuente: http://www.cartagena-chile.cl

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foto antigua obtenida de Yo amo Cartagena Chile