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Fuente de Neptuno de Santiago
Alameda con Vergara 1900’s.

Hacia la avenida Ejército la mansión de la familia Aldunate, de altas cúpulas y torreones franceses. Vecina es la mansión de la familia Vergara, que enfrenta la alameda con amplias terrazas abalaustradas y balcones. En el parque central, tras el obelisco de la Independencia, la enorme piscina contiene al vigoroso Neptuno, que agita furioso sus brazos controlando esos poderosos caballos que sin embargo no lo llevarán más allá de calle Brasil.

Las cuadras de la Alameda se llenan de fachadas góticas, neoclásicas, inglesas y orientales. El norte sigue el mismo estilo, con altillos italianos y galerías. En calle Brasil la cúpula francesa da paso a un enorme palacete ecléctico, de altos vitrales, torres, agujas, terrazas y esculturas; que contiene interiores fantasiosos, de artesonados pintados a mano y un magnífico hall de triple altura, donde habitó algunos años el intrépido minero don Nazario Elguín. Vecina es la mansión neoclásica de los políticos Edwards Sutil, con esa extensa terraza abalaustrada, donde saludaban a la multitud en épocas de elecciones. Más al poniente, los añosos árboles dejan ver con el resplandor del sol de ocaso, las doradas puntas de una extensa reja. Es la residencia de los Concha Cazotte, que habitan un enorme palacete arabesco, de cúpulas doradas y minaretes, oculto en un idílico jardín con laguna, cerro, senderos y esculturas; donde las dueñas de casa, Teresa y Luisa Concha, realizan junto a su madre las más extravagantes celebraciones, a las que acude presurosa toda la gran sociedad de Santiago.

fuente texto http://brugmannrestauradores.blogspot.com/

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foto antigua obtenida de FotosHistoricasDeChile

Escultura de Neptuo

Fuente : Urbatorium

En octubre de 1905, comienzan las violentas revueltas conocidas como “Huelgas de la Carne”, tras decisiones de gravar el ingreso de carne argentina perjudicando el acceso a precios convenientes del producto en los estratos más populares. Unas 10 mil personas iracundas y enardecidas se reunieron en la Estatua de O’Higgins de la Alameda, pero la movilización terminó convertida en un festival de saqueo y de destrucción, que convertiría a Santiago en tierra de nadie… Tan lejos de las bondades de la imprenta y de los escritores, las chusmas volcaron toda su ira contra la ornamentación pública y también contra la propiedad privada en medio de las protestas, arrancando plazas de cuajo desde La Moneda hasta Estación Central, y arremetiendo contra todas las fuentes, monumentos y pilas que encontraron a su paso.
Muchos vándalos y delincuentes metidos en esta movilización, varios de ellos totalmente borrachos según se constata en la prensa de entonces, las emprendieron contra el sector de la Alameda de las Delicias justo donde estaba el conjunto. El saqueo y barbarie la destruyeron totalmente, al igual que el antiguo estanque y la fuente de Neptuno y los hipocampos, que estaban cerca de este tramo y que era todo un símbolo de la Alameda.
La pobre plaza terminó arrasada, por lo que se decidió trasladar definitivamente lo que quedó del obelisco que rinde tributo a los escritores, sacándolo de la Alameda para siempre.