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Cervecería Ebner Avenida Independencia

La cerveza es la bebida alcohólica mas popular de Chile en la actualidad, invitada obligada a fiestas, matrimonios o asados, se deja querer en sus diferentes colores y texturas. Parte de la dieta obligada del Egipto de los Faraones y de habitual consumo en Europa Occidental y Central, muestra halagüeñas cifras que dan cuenta de un consumo de más de 40 litros per. Capita por habitante y varios cientos de miles de litros producidos por la industria.

No obstante su aceptación actual, dista mucho de los originales consumo de bebida en el país, de hecho, la población autóctona y mestiza estaba mas habituada a beber chichas, pulque o el sinnúmero de aguardientes de consumo en el siglo XVIII. Los españoles, en tanto, eran fundamentalmente, bebedores de vino.

En rigor, es sabido que su consumo no era popular a comienzos del siglo XIX, a pesar de ya haberse conocido en la época colonial, y, de hecho, recién con la apertura de los puertos al comercio extranjero se inicia su uso. Así, y de acuerdo a Juan Ricardo Couyoumdjian en: “Una bebida moderna: La cerveza en Chile en el siglo XIX” su producción comienza a manifestar un despegue a mediados de siglo, siendo para fines del mismo, un consumo habitual a lo largo de todo el país. Apareciendo como invitada a importantes recepciones, como fue el sarao dado en 1840 a los vencedores de Yungay, en igual cantidad al vino de Burdeos o en la recepción de inauguración de la Presidencia de Manuel Bulnes en donde se distribuyeron 432 botellas entre los 2.200 invitados.

En relación a su producción, ya en 1822 la cronista María Graham advertía la presencia de una cervecería en la Chimba y en 1825, el médico Andrés Blest instaló la primera de ellas en Valparaíso. En tanto, Justo Abel Rosales ubica en calle Echeverria, en la Cañadilla, la cervecería del cuyano Vicente Moreno, quien había llegado por estas tierras con el ejercito de San Martín en donde obtuvo el grado de Coronel y que una vez retirado se dedico al negocio de los licores, fue así que para ello le arrendó el local del primer piso a Don Manuel Echeverria en 1840. Hubo de transcurrir cerca de una década para que Valentín Koch estableciera una factoría en la ribera norte del río Mapocho, la que en principio no solo se asociaba a la producción de cerveza, si no también de velas y jabón, empresa que corrió diversa suerte hasta que su dueño falleció en 1866, lo cual produjo el declive de económico de esta , provocando incluso su quiebra en 1878, pasando a ser su acreedor el Banco Nacional quien remata la propiedad en $ 25.000, suma que esta dispuesta a pagar Don Andrés Ebner.

Don Andrés Ebner era originario de la ciudad de Munich y había estudiado cervecería en la Universidad de Weihenstephan, en Freising. Desde su patria natal se dirigió en 1867 a Perú en busca de colocar sus capitales, misma intención que lo motivo a viajar a Chile al año siguiente, llegando a Valparaíso y luego Santiago, donde encontró no solo el lugar propicio para establecer su negocio, si no un llamado del corazón, casándose con la Londinense Carolina Bielefeld, quien vivía en la capital, lugar donde termino localizando su primera cervecería en la calle San Pablo, desde 1870. Hubo de pasar diez años para que en 1880 se estableciera en La Cañadilla.

Una vez afincado en Independencia, en Calle La Cañadilla 145, como también se denominaba a dicha arteria, Ebner procede a renovar entre los años 1885-1888 la fachada de la empresa, construyendo en su ala sur lo que se convertiría en su oficina y también, el lugar de su nuevo hogar, la obra, supuestamente fue concebida por el arquitecto alemán Adolfo Muller. El establecimiento cuenta con 18.000 mts 2, estando su construcción compuesta por numerosos cuerpos de edificio y departamentos creados a partir de las específicas necesidades de la elaboración de la cerveza. La cual, ocupaba el oblón traído desde Alemania, la cebada, ampliamente producida en nuestro territorio, en el valle central y el agua potable de reciente uso en Santiago. Es así, como hacia 1890, sus bodegas podían contener unas 25.000 fanegas de cebada, y sus ingenios, presentaban una alta tecnología, poseyendo aparatos Stockheim para filtrar la cerveza antes de embotellarla, con la previa pasteriuzación realizada ya embotellada, a baño María, a una temperatura de entre 55 a 60 grados de temperatura.

Asimismo, la empresa poseía un sistema de frigorífico, para la conservación de sus productos el cual mediante el sistema Linde, utilizaba como base el amoniaco que era traído directamente de Europa en botellas de hierro, utilizándose en las dos maquinas que poseía la fabrica, la que alcanzaba a producir, juntas hasta 500 kilos de hielo por hora.

Todo esta combinación de tecnología para la época significaba una producción de 1.5 millones de cerveza sencilla, al año y 2.5 millones de cervezas superiores en el mismo periodo, junto a los 40.000 quintales de malta de lo cual, mas de la mitad se destina a la exportación hacia el Perú. La fabrica, además unas 72.000 botellas de gaseosas y minerales al mes. Ella empleaba para su producción a un número cercano a 300 operarios, que con igual numero de caballos y en 50 carretones realizaban el reparto de la mercancía al resto de la ciudad a fines del siglo XIX.

Durante la última década del siglo, Ebner comienza a hacer parte de su proyecto a sus hijos, dejando en las labores administrativas a los dos mayores y enviando a sus dos hijos menores a Heidelberg, Alemania, para realizar estudios de cervecería y así, adquirir el conocimiento propio de la materia.

El amancer del siglo XX, renueva las energías comerciales de la empresa, curiosamente la llegada de la Bebida Bilz coexiste con la frágil salud de Andrés Ebner que decae, producto del cáncer que lo aqueja, falleciendo el año 1905. En este mismo periodo, aparentemente en 1902, logra introducir un nuevo producto, una bebida que creada en Alemania por el naturista germano Friederich Eduard Bilz, bajo las formas de “Bilz Brause” y “ Bilz Limetta” se promociona como una bebida libre de alcohol. Comercializada por el empresario Franz Hartmann se ofrecía además, como un bebestible de cualidades terapéuticas y digestivas, siendo avalada por la mismísima, Eloisa Díaz, primera doctora chilena, quien en 1907 le recetaba a a sus pacientes dosis para tratar “dispepsias”, los cuales soportaban, según sus palabras, perfectamente la bebida. Una vez en Chile, la bebida sinalcol se colma de exitos y es largamente conocida, reconocida, y premiada por diversas instituciones, como fue el caso de la Sociedad Agrícola del Sur, en 1904.

Luego de la muerte de Don Andrés, la fábrica pasa a manos de su hijo mayor, Maximiliano, quien asumió luego de la muerte de su hermano mayor, en 1903. El, a diferencia de su padre, decide la expansión del negocio mediante la venta, de parte de la empresa, a la Sociedad Gubler-Cousiño dueña de la Compañía de Cervecería Unidas, existente hasta hoy. Ya bajo su administración, durante la primera década del centenario, la fábrica comenzó un proceso de renovación tecnológica en las secciones: envase, planta de fuerza motriz y refrigeración. En la sección envase se encuentra seis juegos de maquinas para el lavado y enjuague de los envases.

En tanto, la nueva planta de fuerza motriz constituye uno de los mayores orgullos de la empresa hacia 1911, siendo la de mejor instalación de su clase existente en el país, dado su gran perfeccionamiento técnico que previo hasta los más pequeños detalles. Ella poseía sistema de maquina a vapor “Sulzer tandem”, además, de dinamos y motores eléctricos y 30 electromotores. Tenía tres calderas que llegan a alcanzar temperaturas de hasta 300 grados Celsius, con capacidad para reutilizar el vapor que sale de sus chimeneas para otros usos.

A mediados de la segunda década, exactamente en 1916, la original planta de Andrés Ebner es vendida íntegramente a CCU, recayendo la administración de la misma en uno de los hijos de Andrés, Arturo Ebner, uno de sus dos hijos menores. La fábrica se mantuvo operativa hasta 1978, controlada por la Compañía, pero bajo el nombre de Fabrica Ebner, para posteriormente ser prácticamente desmantelada entre los años 1981 y 1982. Dos años más tarde, bajo Decreto Supremo del 1984 el recinto se constituye en Monumento Histórico. Dos años más tarde fue adquirida por el empresario Luis Echavarri.

El recinto hoy se encuentra en una estado de deterioro significativo, a la espera de la materialización del proyecto que existe desde el año 2012 y que seria implementado en el terreno existente con un proyecto de museo de la cerveza que mostrara el inmobiliario y maquinas de la fabrica y de locales gastronómicos , acompañados de una plaza publica, sala de exposiciones, 900 estacionamientos de bicicletas y 2600 estacionamientos, según indicaba La Tercera el año pasado, quien además indica que recibirá cerca de 1.5 millones de personas al mes, algo refrendado con la llegada del metro al sector.

Probablemente el esperado plan, sea la única manera de salvar la vieja estructura que se debate entre el olvido y su paulatina caída de parte de su estructura.Esperamos que este proyecto sea capaz de revalorar para la comuna, la ciudad y el país, esta fabrica, ejemplo de prosperidad de comienzos del siglo XX.

fuente texto : http://www.lacañadilla.cl

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foto antigua obtenida de http://www.lacañadilla.cl/