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Cerro Santa Lucia e Iglesia de las Carmelitas
Alameda esquina calle Carmen 1932

El convento de El Carmen Alto y la ampliación de la Alameda.

Donde hoy existen edificios de caótica impronta moderna, con locales de comida rápida y delincuencia a la orden del día; estuvo hace menos de un siglo uno de los templos más representativos del Santiago decimonónico. Su imagen fue pintada por notables artistas y fotografiada a inicios del siglo XX como una postal del parisino centro de Santiago, con el ingreso monumental del Cerro Santa Lucía y las afrancesadas mansiones de los señores Lecaros y Méndez (hoy la desafortunada feria Santa Lucia).

La llegada de las carmelitas al país se debe a un curioso hecho: En 1680 el inglés Bartolomé Sharp aprovechándose del poco resguardo de la ciudad de Coquimbo, entró e incendió todos los templos católicos, continuando hasta La Serena, entrando a la Iglesia Matriz, y profiriendo los peores pecados y aberraciones a los objetos litúrgicos e imágenes. Ante tal acto de herejía fray Francisco Vardesi propuso traer al país a la orden de las Carmelitas Descalzas, miembros de la reforma de Santa Teresa, protectoras de la herejía y los pecados del mundo.

El convento de El Carmen Alto de San José fue fundado en 1678 por tres religiosas venidas de Chuquisaca, Bolivia. En los talleres del monasterio se realizó una de las primeras imágenes de Jesús, en la madera de un Naranjo sacado del mismo patio del convento. Cuenta la tradición popular, que las carmelitas se negaban a rendirle oraciones, porque decían: “Éste no es Jesús, yo lo conocí como un simple naranjo”

La iglesia de las carmelitas dio origen a la calle Carmen, y estaba ubicada en plena Alameda. Tenía una sola nave, y a fines del siglo XIX el arquitecto chileno Fermín Vivaceta lo convirtió en un singular edificio de fachada neogótica: “La iglesia tiene 52 metros de largo y 9 de ancho. Su elevación interior es de 14 metros. La puerta principal está al oriente, y en el costado sur se construyó una capilla, que sirve como segunda nave, para que las religiosas comulguen. El pórtico es de forma semicircular, y está resguardo por cuatro pilastras de cantería que sostienen una cúpula con adornos de fierro, donde se inicia el campanario y termina en una flecha gótica con cruz, de más de tres metros y medio de alto”… describía Recaredo Tornero en su Chile Ilustrado.

Fuente Texto: http://brugmannrestauradores.blogspot.com

La ampliación de la Alameda, por el alto tráfico, obligó a las autoridades de la época a demoler el convento de El Carmen Alto, que estrechaba la avenida. Qué torpeza.

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foto antigua obtenida de FotosHistoricasDeChile