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Silo en el Pueblo el Volcán
San José de Maipo 1958

Tres terremotos en sólo seis minutos estremecieron las tierras del Cajón del Maipo el 4 de septiembre de 1958, el mismo día en que se estaba eligiendo al nuevo presidente de Chile. Minutos antes de las seis de la tarde Las Melosas, San Alfonso, San Gabriel, Los Queltehues y El Volcán fueron remecidos por un violento sismo repartido en tres sacudones, y que marcó una intensidad de 7 grados en la escala de Richter.

Los vocales de mesa, en ese momento, estaban con los votos abiertos sobre las mesas de los locales de votación, e iban “cantando” las marcas que favorecían a Luis Bossay, Eduardo Frei, Salvador Allende, Jorge Alessandri o Antonio Zamorano.

Afortunadamente los tres terremotos — ocurridos a las 17:51, 17:52 y 17:57— no llegaron sin aviso, pues en las semanas anteriores una seguidilla de temblores había provocado derrumbes en El Volcán, destrozando incluso el refugio de Carabineros en Las Melosas y parte de la infraestructura de dos plantas hidroeléctricas. Todo ello había impulsado la evacuación de los lugareños, por lo que no estaban en sus casas.

El epicentro tuvo lugar en la confluencia de los ríos Maipo y Volcán. Por desgracia, las lluvias primaverales y la nieve caída habían ablandado los cerros, de modo que se produjeron muchos derrumbes que dejaron cuatro muertos y cuatrocientos damnificados. Si las hidroeléctricas de Los Queltehues y El Volcán ya estaban en mal estado debido a los temblores, el terremoto del 4 de septiembre agravó los daños, pues afectó también a la hidroeléctrica Maitenes. Esto trajo como consecuencia un desabastecimiento eléctrico en toda la capital, en medio del tenso momento político electoral.

El acueducto de Laguna Negra también sufrió daños por los derrumbes en un tramo de 25 kilómetros, con lo que la mayoría de los santiaguinos quedó, además, sin acceso a agua potable.

El camino que une San Alfonso con San Gabriel resultó dividido por las rocas caídas de los cerros, y sólo con helicópteros de la Fuerza Aérea y camiones del Ejército se pudo ir al rescate de los damnificados.

En el Cajón del Maipo los mayores daños los sufrió la mina Merceditas, y su planta de flotación de cobre debió paralizar las faenas. Los mineros regresaron tres o cuatro meses después, con la esperanza de retomar el trabajo. Esto se logró por un par de años, gracias a un crédito otorgado por la Empresa Nacional de Minería (ENAMI), pero a principios de los años 60 las vetas de la mina perdieron ancho y, finalmente, ésta cerró.

Con este terremoto terminó una rica historia de familias que forjaron su existencia en torno a las minas del lugar: para ellas,1958 marcaba el fin de una época de esplendor y el comienzo de la condición de “pueblo fantasma” de El Volcán.

fuente texto http://www.cajondelmaipo.travel/

 

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foto antigua obtenida del tour con https://www.facebook.com/laruta.delviajero.9