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Parroquia San Lázaro
Av Ejercito Libertador con Gorbea

El culto de San Lázaro es antiguo en Chile. René León Echaíz da buenas referencias en “Historia de Santiago”, sobre el templo que fuera erigido originalmente en el sector de La Cañada (hoy Alameda Bernardo O’Higgins) donde ahora se encuentra la calle San Martín, pero que no hay exactitud sobre la fecha. Recuerda, sin embargo, que según Thayer Ojeda la antigua iglesia ya existía en 1575.

Sucedía que había sido fundada también una capilla que se convirtió en un importante centro religioso de la Colonia, y que el Arzobispado de Santiago reconoció como parroquia casi exactamente dos siglos después. Pero se le levantó una construcción mayor por decisión del entonces Obispo Manuel Alday, que la consagró a San Francisco de Borja. Sucedió, sin embargo, que el 22 de octubre de 1781, el mismo Alday emitió un decreto para trasladar la sede de la parroquia a la antigua capilla de San Lázaro, ubicada en La Cañada entre las actuales calles San Martín (ex “de las Cenizas”) y Manuel Rodríguez.

En 1875, se ordenó un traslado del templo de San Lázaro hasta un sector relativamente cercano, en la ubicación que hoy tiene: calle Ejército Libertador 417, esquina Gorbea, por entonces un barrio asociado a la opulencia y a la comodidad de las clases altas de la sociedad capitalina. El plan del traslado se había trazado luego de las ventas de terreno que se ejecutaron a partir de 1872. Se instaló, así, sobre una ex quinta que allí había tenido el famoso empresario norteamericano Enrique Meiggs, uno de los capitalistas más acaudalados del salitre y los ferrocarriles de Chile y Perú.

La decisión del traslado la tomó Monseñor Valdivieso, al ver que el antiguo edificio de la Alameda de las Delicias era insuficiente para contener a todos los devotos que llegaban, ordenando de inmediato el inicio de las obras en tan opulento y copetudo sector de Santiago. Nadie habría pensado, por entonces, que ese mismo barrio en nuestros días, figuraría en las estadísticas delictuales como uno de los más complicados para la seguridad ciudadana, a pesar de su fuerte acervo como sector universitario.
Para el año siguiente, el edificio de la iglesia ya estaba levantado y los fieles asistían sagradamente desde el mismo día de su inauguración. La bendición oficial del templo tuvo lugar el 7 de julio de 1877.

La historia de este lugar se cruzó con el ejercicio de la educación: En 1904, el cura párroco de la iglesia, Daniel Fuenzalida, decidió crear la escuela que lleva el mismo nombre del santo, para ser atendida y administrada por los sacerdotes de la casa religiosa. El servicio era ofrecido entonces de modo gratuito a los hijos de familias modestas, gracias a las sociedades benefactoras ligadas a la iglesia.

Pero la bondad de la parroquia no fue suficiente para que la Divina Providencia le salvara de un enorme incendio, el 9 de enero de 1928, que echó abajo la hermosa construcción de torre con arcos, con la voracidad de los siniestros que azotan la capital precisamente en esos días de intensos calores veraniegos, como tantos años antes le tocó también a la trágica Compañía de Jesús. Aparentemente, la casa de San Lázaro había muerto, reducida en gran parte a escombros ardientes y humeantes.

Y es así como la Iglesia de San Lázaro demuestra tener la misma historia llena de símbolos y misterios que el personaje de tal nombre que aparece en el Nuevo Testamento, pues también se “levantó” volviendo de la muerte, producto de un milagro de devoción popular. Su enorme aguja se estira de manera magnífica, y literalmente sobre las cenizas de una vida anterior, haciéndose visible casi desde todo el entorno del barrio Toesca. De esta manera, el dolor de la ciudad de Santiago no se resignó a aceptar la muerte de su querido templo y la iglesia católica se organizó con sus feligreses reuniendo fondos y ánimos: a los pocos meses, el párroco de la iglesia, Arturo Cortínez, anunció complacido la reconstrucción con un nuevo y mejor edificio, cuyo diseño quedaría encargado a los prestigiosos arquitectos Gustavo Monckeberg y José Aracena, y la ejecución quedó en manos de los ingenieros Francke y Botinelli, según leo en un artículo de internet.

fuente de texto http://urbatorium.blogspot.com

 

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foto antigua obtenida de http://urbatorium.blogspot.com